ESTE AMOR

En la profundidad de las cosas se ha dicho que la política en ultima instancia es un acto de amor, es filantrópica esa actitud de querer lo mejor para el otro, aun sin conocerlo. Llegan las elecciones de octubre y nuestro colaborador peronista mas querido Luis Scussolin nos deja este breve ensayo sobre construir política con amor, como la mejor manera de vencer al odio.  

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Luis Scussolin

Siempre me soñé como escritor. La literatura y sobre todo la escritura se me brindó de fácil manera, pero siempre conceptualmente compleja.  Siempre creí que lo mío sería poder escribir un ensayo de la política internacional que regía a este mundo complicado, entreverado, imperialista por dónde se lo mire o escribir una novela policial que tuviera ribetes políticos y mafiosos que descubrieran al mundo los cánones que revelaran al mundo y a la gente que va de a pie acerca de los patrones que se adueñan de la opinión pública comprando titulares que hacen títulos en una tapa de diario tipo Clarín o La Nación para que la gente repita como un loro lo que los poderosos quieren, para que las masas consideren como verdad absoluta y de ésa manera cimentar edificios muy altos en las conciencias de ésas mismas personas, para que los titulares de los diarios no puedan penetrar gracias a mis escritos. Pero no. Lo que me motiva volver a escribir no es nada de eso, sino el viejo, trillado y nunca bien reconocido AMOR. Sí, compañeros. Lo dijo Néstor y también nuestra jefa Cristina: El AMOR vence al odio. Lo pensó Evita cada vez que enfrentó al General Perón haciéndole ver el entorno de mierda que lo rodeaba y lo manifestó Perón cuando enfrentaba a la puta oligarquía gracias a lo que Evita le decía al oído al General cada noche, entre polvo y polvo que entre ellos compartían. Amor. El sentimiento más potente que existe. El amor vence al odio, no es sólo una frase. Es la expresión que debería guiar todos nuestros actos.

Pensémoslo sólo un instante. Si nuestros dirigentes se guiaran sólo con esa premisa en todos sus actos de gobierno hacia sus pueblos, yo no estaría escribiendo estas líneas. Si el gobernante sólo tuviera que demostrar que sus actos de gobierno sólo están movidos por el amor a sus respectivos pueblos, la vara para medirlos sería mucho más alta.

Imaginemos un mundo en dónde nosotros insignificantes gobernados por cualquier gobierno, ya sea de derecha, izquierda, progresistas o conservadores pudiéramos elegir, reelegir o destituir a cada uno de nuestros gobiernos que nos gobiernan con la misma vara con la que elegimos a la persona, de cualquier sexo, que elegimos todos los días para que nos acompañe en el duro transitar de nuestros días… Algunos llegan incluso al matrimonio, firman un contrato de por vida; otros, más cautos eligen un noviazgo por tiempo indeterminado, con fecha de inicio y sin fecha preestablecida de fin; otros consideran loable poner una ficha a un amor de verano que a todas luces parece tener fecha de inicio y de fin para no lastimar las partes involucradas y otros directamente, prefieren tener sexo por puro placer con personas que pueden ofrecerlo sin ningún tipo de compromiso ni contrato preestablecido. En todos los casos hablamos de lo mismo, siempre es AMOR.

Imaginemos un mundo en dónde nosotros insignificantes gobernados por cualquier gobierno, ya sea de derecha, izquierda, progresistas o conservadores pudiéramos elegir, reelegir o destituir a cada uno de nuestros gobiernos que nos gobiernan con la misma vara con la que elegimos a la persona, de cualquier sexo, que elegimos todos los días para que nos acompañe en el duro transitar de nuestros días…

No hay nada que reprochar, sólo nuestra elección, y ésa siempre es nuestra. Así como podemos imaginar una relación en la que revalidemos nuestro sentimiento hacia una persona todas las noches y poder elegir todos los días con quien amanecer y elegir con quién podemos desayunar cada día, no sería descabellado poder elegir un gobierno que nos pueda representar a cada día, cada mes, cada año, cada década… la elección sería nuestra.

A lo que voy, y no es que sea un idealista o ferviente creyente en las utopías (aunque lo soy) es que nosotros podemos elegir a nuestros gobiernos, de la misma forma que elegimos a las personas que decidimos que nos acompañen en nuestras vidas, y aunque la maldita o bendita democracia determine el tiempo que contractualmente decidimos que por “x” tiempo gobiernen nuestras vidas, el PODER, lo tenemos siempre nosotros. El Pueblo. El Pueblo es el que pone y saca gobiernos. Siempre movidos por el amor, y acá no podemos equivocarnos. Pero el corazón, a veces se equivoca, pero nunca se equivoca cuando el AMOR es el que rige nuestras acciones. Y uno, puede exigirle al amor, claro que sí. Uno tiene todo el derecho de exigirle al amor, porque el amor SIEMPRE, siempre se hace de a dos. Gobernante y Pueblo. Hombre y Mujer. Y también, en éste bendito País, después de Néstor y Cristina, también lo puede exigir un hombre a otro hombre y una mujer a otra mujer… Porque el amor no tiene sexo ni patrones preestablecidos. Entonces, que es lo que hacemos hoy?

Hoy: Permitimos atropellos y abusos del Gobierno hacia su Pueblo. Manifestados a través de Tarifazos de Empresas al Pueblo. Hombres matando y violando a nuestras Mujeres. Medidas desiguales entre buitres con los buches llenos y niños que nunca podrán comer.

Actualmente, éste desgobierno que nos gobierna lo hace con mucho odio. Controló, manipuló y adulteró el resultado de unas Elecciones PASO; festejó cuando se sabían perdedores y negaron la posibilidad de festejar a quienes habían ganado. No les importó cuál era tu decisión, sólo su ambición. Desaparecieron a un pibe, a un artesano activista y militante de las causas del Pueblo Mapuche y hay un país entero que pide respuestas que nunca llegan. Dónde está Santiago Maldonado? Es la pregunta que se hace, ya no solamente Argentina sino el Mundo. Y miren que hasta no hace mucho Argentina era ejemplo mundial en materia de Derechos Humanos y en poquito tiempo Cambiamos y ahora parece que volvimos a ser  Derechos y Humanos nomás.

Hoy quiero escribir del Amor que siento, pero no puedo porque hay muchos que no pueden comer, porque no tienen trabajo, porque no pueden alimentar a sus familias, porque hay un Gobierno que hambrea a su Pueblo. El mismo Pueblo que los votó. El mismo que les dio su voto de Amor. Y quieren que les cuente algo? Me gustaría escribir acerca del amor… pero no se puede ser feliz entre infelices. Entonces escribo de amor, entre infelices, para contagiar, para expandir, porque el amor es amor y siempre, pero siempre, el amor vence al odio.

Entonces escribo de amor, entre infelices, para contagiar, para expandir, porque el amor es amor y siempre, pero siempre, el amor vence al odio.

Entonces, lo que nos queda es la lucha, porque el amor es SIEMPRE una lucha interminable, pero bella. La Democracia establece que un Gobierno elegido democráticamente por el Pueblo debe gobernar por una X cantidad de años.

Nuestra lucha deberá ser, entonces, que el Gobierno tenga actos de amor hacia nosotros, el Pueblo; y si así no lo hiciera, Dios y La Patria (que somos nosotros EL PUEBLO) se lo demanden. Ésa debe ser nuestra tarea, como en el amor hacia nuestra pareja, demandar…

A cada día, a cada semana, a cada mes. El Amor vence el odio. Ya lo aprendimos. No lo olvidemos.

Sin violencia. Con las mismas armas que los llevaron a gobernarnos en éste breve lapso. Te prometieron Pobreza 0? Exigilo. Te prometieron La Revolución de la Alegría? (Si no pasó por tu casa, exigila.)

 

Hoy, a mí me gobierna un amor que no me cabe en el cuerpo y me gustaría hablar y escribir acerca de éste amor que me gobierna el alma, el corazón y el cuerpo, pero no se puede ser feliz entre infelices. Me gustaría hablar y escribir acerca del amor. En éste año hay elecciones. Me ayudás a hablar y escribir acerca del amor? No es difícil. El AMOR vence al ODIO.

 

Luis Scussolin.-