Historia de la Educación en Mendoza. Una coyuntura histórica desaprovechada.

Un trabajo de investigación histórica sobre una etapa intensa de la educación mendocina, donde se reformulo el carácter y la narrativa docente, pasando desde ese momento a la denominación  TRABAJADORES DE LA EDUCACIÓN. Con un compromisos social claro ¨…en Mendoza docentes y militantes sociales se caracterizaron por elegir trabajar en los centros educativos de los barrios populares, y también por dedicar un tiempo importante al compromiso con el trabajo comunitario de la zona.¨

Del Mendozazo al Congreso de Educación 1972-1974.

“Enseñar no es transferir conocimiento, sino crear las posibilidades para su propia producción o construcción.”

Paulo Freire

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Por Lic. Sergio Echler

 

Entre Seminarios, Congresos y Conflictividad

La abolición de la Constitución provincial de 1949, durante la década del cincuenta del siglo XX, produjo una profunda ausencia de un programa educativo provincial. Es importante recordar que el Mendozazo de 1972 significó un nuevo paradigma para el sistema educativo provincial. Por un lado el 4 de abril se instaura el día del Maestro Mendocino y se consolida el proceso de formación del SUTE, ya que la Maestras Aspirantes a Cargo nucleadas en COMAC, la Asociación de profesores y la Comisión de Celadores de escuelas se integran a la intención de armar el sindicato con la liturgia narrativa de trabajadores de la educación. Esta cuestión es fundamental ya que tantos políticos como otros actores, aludían al universo de docentes como magisterio.

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Es así como la década del setenta se presenta como fundacional en materia educativa en la provincia de Mendoza. Por un lado se logrará la unificación de los trabajadores de la educación nucleados en el Sindicato Unidos de los Trabajadores de la Educación, SUTE. Junto con el gremio tucumano se logra armar un “movimiento unificador nacional”, que convocan a un Congreso en Huerta Grande y se funda la CTERA el 11 de setiembre de 1973.  Ese año se homologa el Estatuto del SUTE, consolidando la unidad de los trabajadores lo que le permite proponer iniciativas, democráticas y populares para refundar el sistema educativo provincial, que garantice una escuela pública para un proyecto popular y liberador.

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Por otro lado se materializa la convocatoria por parte del Gobierno Escolar, administración de Alberto Martínez Baca 1973-1974, a Seminarios de Educación en el marco de reformas nacionales en cuanto al problema del analfabetismo y estructuración del nivel medio creando los bachilleres con orientación laboral, y la Pedagogía de la Liberación en Latinoamérica. Es paradigma, que presentaba a Paulo Freire como referente, presentaba los siguientes postulados:

“(…) Es un movimiento educativo opuesto a la educación bancaria. Es un proceso de concientización de la condición social individuo, que la adquiere mediante el análisis crítico y reflexivo del mundo que lo rodea. La relación entre maestro y alumno es horizontal (…)”[1]

En el artículo titulado, Educación militante de adultos y políticas educativas en Mendoza entre 1973 y 1975[2] se resaltan algunos semblantes significativos de estos seminarios:

 

“Es posible pensar este período histórico desde la construcción de un laboratorio social de nuevas prácticas sociales. Indudablemente estas prácticas están relacionadas también a un concepto de militancia más amplio que el significante que vincula al periodo y sus militantes únicamente a la violencia. La historización de algunas de estas prácticas sociales locales, circunscriptas pero múltiples en el país, intentan dar respuesta a otros significantes de nuestra historiografía referidos a la historia reciente.”[3]

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En cuanto a la participación popular el artículo expone:

“La participación en los seminarios apuntaba a que los docentes expresaran en las mesas de trabajo sus opiniones respecto a temas amplios de la educación mendocina. Se trataba de distintos niveles de participación: por escuela, por departamento hasta llegar a una instancia de debate provincial en un Congreso de Educación Provincial. Este debate visibilizaría las opiniones de los actores educativos y daría cuerpo legitimando una reforma con construcción de base.”[4]

Esta iniciativa fue encabezada por el Ministro de Educación de Mendoza, Francisco Reig, y sus sucesores y por el Sindicato liderado por Marcos Garcetti.  Desde el gremio se establecieron las pautas educativas y bases generales para una ley de educación. Este programa, discusión en las escuelas mediante seminarios y luego un Congreso de Educación Provincial que dictará un anteproyecto de ley, no estuvo exento de conflicto. Se organizaron seminarios paralelos, con epicentro en San Rafael. Los docentes nucleados en la lista Azul y Blanca encabezada por el titular de la Junta departamental Carabajal, en alianza con los sectores conservadores y retrógrados de la sociedad, impulsaron un proceso de “contra renovación pedagógica”.

Esto fue en 1973 durante los seminarios, esta conflictividad se trasladó a 1974 cuando se convoca al Congreso de Educación, comenzaron las acusaciones cruzadas entre el gobierno y el gremio, por falta de garantías del primero y la composición de la comisión redactora del anteproyecto. Esta comisión era el prisma para reconocer la legitimidad o no de los seminarios paralelos, luego de duras deliberaciones se incluyen algunos integrantes provenientes de esos plenarios. Esta situación produjo un fuerte colapso de la comisión, ya que no se quería incluir el término “laico” al texto del anteproyecto de la ley.  Lo que había sido una iniciativa única en Latinoamérica, terminó siendo una experiencia atravesada por intereses y profundamente conflictiva.IMG-20180709-WA0006

El Congreso de Educación de 1974 fue el escenario de un reclamo salarial intenso por parte de los trabajadores, con varias jornadas de paro y con debates muy fuertes con el gobierno provincial, que enfrentaba un Juicio Político el gobernador. Se produce la renuncia del ministro de educación Bernal. En medio de toda esta conflictividad, y bajo fuertes cuestionamientos se presentó un anteproyecto de la ley de educación, que planteaba los siguientes tópicos como fines de la educación[5]:

  1. Humanizar la cultura y perfeccionar al hombre en sus dimensiones naturales y en la búsqueda de su fin último trascendente.
  2. Ayudar al hombre a realizar con libertad y seguridad la idea de ser más y no de tener más.
  3. El logro de la plenitud humana integral que supone el desarrollo de la persona moralmente responsable, socialmente formada y abierta al mundo de la cultura, y todos los valores que inspiran los valores cristianos de la vida.
  4. Formar la conciencia nacional del hombre argentino para que contribuya a conquistar, mantener y defender la Nación como Estado soberano, a fin de lograr la grande y felicidad del pueblo, en unión fraternal con Latinoamérica y el mundo entero.
  5. Desarrollar la capacidad de integración social, a partir del vínculo social y familiar.
  6. La adquisición de hábitos de estudio y de trabajo y la capacitación para el ejercicio de actividades profesionales que permitan impulsar y acrecentar el desarrollo cultural, social, científico y económico del país.

En el plano de los objetivos, el marco legal articulado por docentes y gobierno escolar planteaba:

  1. Lograr la erradicación del analfabetismo en todos sus grados.
  2. Conocer y valorar la cultura autóctona, la realidad histórica y las posibilidades del territorio nacional y del provincial, desatancando las particularidades regionales y locales.
  3. Contribuir al logro de la felicidad personal y colectiva basada en la justicia social, y en la liberación de todos los argentinos.
  4. Capacitar para la defensa de la soberanía política, la independencia económica y la justicia social, incorporando al pueblo a la participación activa y consciente en el proceso de liberación y reconstrucción nacional.
  5. Favorecer la autoeducación permanente, la adaptación crítica y la participación consciente en los caminos sociales.
  6. Desarrollar el pensamiento reflexivo y el espíritu crítico y solidario.
  7. Integrar la familia como agente activo en el proceso de educación.
  8. Procurar la recuperación de los discapacitados mediante su incorporación a una educación temática adecuada.

Este proyecto de ley se caracteriza por la obligatoriedad, la gratuidad y la gradualidad en articulación con la integralidad respetando los valores democráticos en donde el Estado provincial se perfila como garante del cumplimiento todos los fines y objetivos presentados bajo la pluralidad, cambiando su rol histórico con respecto a la educación de Mendoza. [6]

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El domingo 28 de abril de 1974, el diario Los Andes publica un artículo titulado Presentan la conclusiones del Congreso de Educación[7]. En esta publicación se contraponen las posturas del gobierno escolar y las críticas a los ex funcionarios Edgardo Bernal (ex Ministro de Educación y Cultura) y Jorge Calderón (Subsecretario) por parte de autoridades de la DGE, los señores Enrique Martos y el Secretario técnico Felipe Mirabile Celi. En un primer momento se expresa que en los Seminarios de Educación  oficiales participaron cinco mil docentes por iniciativa del Sindicato de Magisterio y el apoyo del Estado provincial. Agregan que si bien el objetivo era la producción de una ley de educación, las expectativas fueron superadas por los nutridos aportes e informes de los docentes, lo cual configurarían las bases para la elaboración de un “código de educación”, codificando todas las prácticas, derechos, garantías y sistemas previsionales y salariales de la educación provincial. Se valora la articulación entre el gobierno y el sindicato para desarrollar dicho proceso entre 1973 y 1974. [8]

Sin embargo las críticas son duras, ya que son acusados los ex funcionarios Bernal y Calderón de no brindar las garantías para el óptimo funcionamiento de la estrategia empleada, que los seminarios paralelos fueron un arma disolvente y antidemocrática y que el retiro de las autoridades de la DGE del Congreso de Educación no es compatible con las demandas de democracia y popularidad que demandaba la coyuntura histórica y la empresa iniciada.[9]

Para Patricia Chaves, en Mendoza docentes y militantes sociales se caracterizaron por elegir trabajar en los centros educativos de los barrios populares, y también por dedicar un tiempo importante al compromiso con el trabajo comunitario de la zona. En algunos barrios populares de la periferia mendocina, como en el caso del Barrio San Martín, se produjeron prácticas de militancia pedagógica y experiencias de educación popular en la porosidad de las militancias político-educativas que surcaban la territorialidad cotidianamente sin generar disyuntivas. Estas experiencias educativas desde la territorialidad barrial se combinaron con un discurso educativo oficial multiforme que estuvo nutrido de las ideas de la pedagogía de la liberación, de la teología de la liberación, en un ideario que combinaba postulados marxistas con prédicas católico tercermundista en el amplio proyecto de liberación nacional y popular.[10]

Producto de desencuentros ideológicos e intervenciones sindicales y políticas esta construcción socio- educativa no pudo materializarse, pero generó un precedente de cómo articular los actores sociales de la escolaridad provincial detrás de un proyecto educativo que no solo atendía las demandas, sino que proyectaba nuevos horizontes y escenarios. Estas iniciativas por ahí pueden ser leídas en clave del siglo XXI y llevarlas adelante, de ser así, esta presentación historiográfica, habrá cumplido su noble razón de ser.

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Referencias Bibliográficas.

  • Chaves Patricia, 2010, Educación militante de adultos y políticas educativas en Mendoza entre 1973 y 1975, En: http://contrahegemoniaweb.com.ar/educacion-militante-de-adultos-y-politicas-educativas-en-mendoza-entre-1973-y-1975/
  • Diario Los Andes 1974. Varios Recortes de marzo y abril de 1974
  • Diario Los Andes, 1974, Presentan la conclusiones del Congreso de Educación, Hemeroteca Biblioteca General San Martín, Mendoza
  • Paredes, A. (en Prensa). Religión, educación y política: La polémica en torno a los Seminarios de Educación de Mendoza (1973). En P. Chaves, L. Rodríguez Agüero, & A. Paredes, Conflictos e identidades en la educación en Mendoza. 1969-1976. Mendoza.
  • Puiggrós, A. (1994, a). Imperialismo, educación y neoliberalismo en América latina. Buenos Aires: Paidós.
  • Sindicato Unido de los Trabajadores de la Educación; 2016; SUTE – 100 años de luchas docentes en Mendoza, soporte digital En: https://www.youtube.com/watch?v=wiMUCPXjCnE

[1] Frases de Paula Freire

[2] Chaves Patricia, 2010, Educación militante de adultos y políticas educativas en Mendoza entre 1973 y 1975, En: http://contrahegemoniaweb.com.ar/educacion-militante-de-adultos-y-politicas-educativas-en-mendoza-entre-1973-y-1975/

[3] Ibídem, op.cit.

[4] Ibídem, op.cit.

 

[5] Extraído del Diario Los Andes, abril de 1974, Otro anteproyecto de la ley de educación.

[6] Ibídem op.cit.

[7] Diario Los Andes, 1974, Presentan la conclusiones del Congreso de Educación, Hemeroteca Biblioteca General San Martín, Mendoza.

[8] Ibídem op.cit.

 

[9] Ibídem op.cit.

[10] Chaves Patricia, 2010, Educación militante de adultos y políticas educativas en Mendoza entre 1973 y 1975, En: http://contrahegemoniaweb.com.ar/educacion-militante-de-adultos-y-politicas-educativas-en-mendoza-entre-1973-y-1975/

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