EN TIEMPOS DE BÚSQUEDA DE LA IDENTIDAD POLÍTICA

¿Negar la política?, ¿sentirse afuera? sólo actuando como objetos de manipulación de parte de quienes sí la hacen por acción, omisión y en el formato que quieras. Lo que nos pasa con la política en  comunidad desde la experiencia subjetiva y situada, es el tema de este artículo que nos acerca el colectivo Peronistas Psicólogxs, para ayudarnos a responder  nuestras preguntas sobre la identidad política en estos tiempos.  
Peronistas Psicologxs
Consideramos que la cuestión de la identidad política, está íntimamente vinculada a los procesos históricos y sociales que las personas atraviesan. Desde Peronistas Psicólogxs interpelamos que se trate de una condición acabada, sellada de sentido y ajena a la realidad y contingencia histórica de los individuos. (les pedimos que recuerden esta premisa)
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El vínculo entre lo singular y lo social, ha caminado al lado de la humanidad desde tiempos inmemoriales. Para advenir humanxs, hemos requerido del otro. Tanto para ser recibidxs en la llegada a este mundo, como para crear las instituciones de la sociedad. Entendemos que – en los procesos de construcción de identidades sociales – el camino que se despliega es de diálogo constante entre lo propio y la alteridad. Dicho de otro modo, lxs sujetos se reúnen alrededor de un fuego común, una fogata de sentido, de identidad. Algo “hace falta” en aquellxs que participan de esa convocatoria. Y es esta carencia, esa ausencia, la que convoca a construir y a crear.
La identidad colectiva entonces echa raíces en la construcción de un “NOSOTRXS” que se define y coloca en contraposición a un “ELLXS”. No como detrimento o menoscabo. Antes bien como diferenciación que posibilita el aglutinamiento identitario con quienes participan de la misma carencia. Un nosotrxs lxs de la unión vecinal, lxs de la iglesia, lxs del gremio, lxs del partido y tantos más. Un nosotrxs que con sus características definidas, provee a lo colectivo de una ideología, costumbres, prácticas de construcción y participación en la vida social, en visible alteridad con quienes quedan por fuera del “nosotrxs” instituido.
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En este sentido, desde PPSI nos interrogamos ¿qué sucede en lxs sujetos, antes participantes de algunas premisas comunes, cuando los medios de comunicación y algunas acciones de lxs referentes sociales, culturales, políticos, etc. retuercen los sentidos y las significaciones? Posible respuesta: esas significaciones rechinan. Ante esta conmoción de los sentidos que creíamos estables, firmes y constantes, se hace indispensable recalcular, resignificar, adentrarse en el movimiento que propone la construcción colectiva y reorientar la brújula.
¿En qué aspecto estamos comprometidxs a participar desde Peronistas Psicólogxs en esta instancia? Nos sentimos animadxs a poner al servicio de lxs compañerxs nuestro saber, para animar a que las palabras nuevamente circulen. Que el espíritu y el fuego común, que esa fogata de sentido propuso cuando nos convocó en diversos momentos de la historia, se avive y ofrezca sentidos nuevos tanto a antiguos significantes como al presente de nuestrxs actos, decisiones y praxis política. A intentar, aunque más no sea en mínima medida, a aportar a la renovada definición del escenario político, del cual todxs somos actores indispensables. Y de este modo, por supuesto, nutrir y fortalecer – con las herramientas que nos brindan la historia y la consideración de las encrucijadas actuales – nuestro amor y nuestra pasión por mantener vivo el fuego identitario del que participamos y en torno al cual libremente elegimos reunirnos: el Peronismo.
Encrucijadas
La intervención del partido justicialista, la decisión de acompañar el proyecto de ampliación de la corte, el apoyo de compañerxs a decisiones de la gestión macrista que, entendemos, profundizan el daño social, nos llevan a permitirnos el ejercicio de la interrogación acerca de dónde estamos y qué estamos ofreciendo a lxs miles de militantes que sostienen mucho más que las banderas, con su decir y hacer cotidiano, justo ahí donde la panza duele por el hambre y lxs changuitxs van descalzxs a la escuela.
En el devenir cotidiano, circula la pregunta asociada a la dificultad de reconocernos unidxs frente a un ambiente que sistemáticamente confunde. ¿Cómo se materializa esa confusión? Produciendo, promoviendo y difundiendo ad nauseam, una realidad estructuralmente mediatizada y regurgitada por los medios de “in- comunicación”, desde el altar incuestionable de austeridad y objetividad periodística al momento de transmitir “la noticia”. Como si lo percibido (la realidad) fuese algo que aparece desnudo y nítido, claro y distinto, ante nuestros sentidos.
Dentro de ese marco de ideas que responden sin duda alguna a un marco ideológico determinado, se pretende inscribir en los discursos sociales (que sabemos que luego regresan incidiendo en lo singular) que los pensamientos y acciones promovidos desde una posición progresista, son absolutamente lo mismo que aquellos que se difunden y promueven desde un espacio conservador (dicho de otro modo, que la izquierda y la derecha son lo mismo). También vemos trabajar arduamente a los mass media, en instalar una representación que exponga y legitime el demérito de un término denominado populismo. Las imágenes en torno a él que se utilizan para describirlo, circulan en torno a figuras tales como las referidas a una horda primitiva en el poder, a que la pobreza es una condición “natural”, que los oprimidos son responsables de su opresión, que todo sujeto político es corrupto y finalmente que la política es banal y carente de relevancia social.
Contrapuesto a este discurso, se insiste, en modo delirante y perverso, en que lo peor ya pasó y lo mejor está por venir (zanahoria virtual delante del borriquito -la clase trabajadora y las clases más vulnerables- cargando sobre el lomo el inaguantable peso de la desigualdad social).
En relación a este paisaje, podemos decir que estas operaciones, ciertamente promueven la ruptura del lazo social. Lazo que pacientemente se intentó reconstruir desde 2003 a 2015, mediante la aplicación de políticas públicas dirigidas hacia la meta de la inclusión de millones de argentinxs.
Una famosa palabra, metida a fuerza de hierro caliente en nuestras mentes, la palabra “grieta”, es una palabra foránea al peronismo.
Nosotrxs hablamos de lazo social, en su construcción y fortalecimiento o en su ruptura.
Grieta es una palabra extranjera. Tan extranjera que nos remite al inicio de nuestro texto. Ese fuego de significaciones que nos reúne, es el que construye con su presencia y avivamiento, nuestra identidad. Es por esto que cuando una palabra torpemente ajena, la vemos incluida y replicada en nuestros discursos, nos habla de un triunfo de los contrarios al espíritu solidario y fraterno que propone el peronismo. En definitiva, habla de una derrota para nosotrxs en el campo de la batalla cultural.
Una pregunta que surge a partir de esto, podría ser ¿señalar tantas diferencias entre ellxs y nosotrxs no es un modo de profundizar las diferencias y en consecuencia alinear nuestra praxis en pos de la ruptura del lazo social?
Lejos de eso. Desde PPSI entendemos que reconocer estas singularidades hace que volvamos sobre nuestro tesoro cultural, recordando que no debemos participar en batallas que no son nuestras. El espíritu sanmartiniano – ese que sostiene que “… el general San Martín jamás derramará la sangre de sus compatriotas y sólo desenvainará la espada contra los enemigos de la independencia de Sudamérica” – se encuentra en el corazón de la doctrina peronista y así será sostenido con la coherencia de nuestras acciones y transmitido con convicción a las generaciones futuras.
Nuevamente, reconocer las singularidades, nos invita a revisar los valores de los cuales nos enamoramos y a los que adherimos, para hallar en ellos los instrumentos para volver a mirar a lxs compatriotas como hermanas y hermanos de la patria. Sólo así comenzaremos a ganar batallas en el campo simbólico y a reunir voluntades en el espacio electoral.
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Respecto de lxs compañerxs dirigentes
Un timón cercano, posible y fornido es la doctrina. Volver a las raíces siempre resultó una estrella ordenadora para las bases y la conducción.
Ciertamente, el paso de la historia ha conmovido muchos contenidos y nos obliga a revisar el legado de un modo amoroso. ¿A qué nos referimos con esto? Pensemos como lo harían aquellos que se encuentran frente a una herencia generosa y valiosa. Al principio se revisa qué prenda sirve, qué artefacto funciona, qué y quiénes de lxs herederxs necesitan algo más que otrxs.
Lo heredado es, en la mayoría de los casos, objetos muy preciados. Porque provienen de seres queridxs. En el caso de la doctrina, nuestra tarea es actualizar esa herencia y hacerla operativa en el presente. Hacerla circular, valer, incidir en el contexto actual. Para eso hay que conocerla bien, reconocer sus alcances actuales, sus nociones fundacionales y los términos que, consideramos, merecen revisión.
Por eso, volver a construir el nosotrxs que abreve en la construcción doctrinaria de Perón y aquello que los 12 años recientes de concreción de derechos nos dejaron, se presenta como tarea ineludible, necesaria y convocante. Volver a trazar los límites y el sentido de la práctica política y fortalecer los términos que representa a ese “nosotrxs”, para salir a enamorar con nuestras ideas y a modificar el mundo con nuestra práctica.
Perón nos legó algunos elementos de orientación para el sostenimiento de la militancia y el movimiento, como aquella que expresa que lxs peronistas ponderamos a la patria, luego al movimiento y en tercer lugar a los varones y mujeres, en sus intereses personales y ambiciones de poder individuales.
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Consideramos que recordar esto, es para nosotrxs una premisa reparadora, como lo es poder expresar a nuestrxs compañerxs dirigentes, que muchxs compañerxs valoran y se identifican con esa ponderación. Recordarlo en este documento, es para PPSI, cumplir con una tarea que asumimos con responsabilidad: decir lo que entendemos está silenciado. Aun dentro de nuestro movimiento.
El peronismo es un movimiento popular, atareado históricamente en proteger y empoderar a los compatriotas más vulnerables y sufrientes de la inequidad en la distribución de la riqueza.
El peronismo, además de ser un movimiento orgánico, es un espacio de discusión política, de intercambio de participación desde el lugar que cada militante tiene en el gran tablero político.
El peronismo no es sólo la decisión de sus dirigentes, es construcción de sentido en una constante e ineludible dialéctica entre la conducción y las bases. Porque cuando ese diálogo se rompe, consideramos que se vuelve autocrático y distante.
El peronismo cree que los conflictos sociales se resuelven con acciones políticas. No judicializando la problemática. De manera que avalar o resolver con intervenciones y apremios judiciales las diferencias entre sectores en pugna del poder, no es otra cosa que un infausto retroceso a tiempos de participación ciudadana mínima.
Finalmente, decimos que consideramos a la política un medio, no un fin en sí mismo. Un maravilloso medio que nos recorre y está a nuestro alcance. Forma parte del adn de nuestra identidad política. Por eso estamos convencidxs que, supeditar discusiones capitales – acerca de la realidad partidaria – a la agenda electoral, resulta frecuentemente un acto carente de generosidad e inteligencia.
Política, es el significante mayor que enciende y aviva esa fogata de sentido que nos nuclea como peronistxs.
Invitamos a lxs compañerxs a volver a alzar la bandera de nuestro origen popular, nuestras convicciones y nuestras herramientas éticas para dialogar entre nosotrxs con humanidad y para incluir y abrazar a lxs hermanxs de la patria que hoy sufren las consecuencias del más terrible daño producido a su subjetividad y a su diario vivir: los efectos de un Terrorismo Democrático.

Peronistas Psicólogxs

Mayo de 2018

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