LA RADIO EN MENDOZA (de la galena al auditorio)

 

La radio es esa magia que está en aire y  ha tendido los hilos de la  comunicación durante ya casi un siglo en Mendoza. Anunciada su extinción varias veces, no solo ha sobrevivido sino que crece. Un periodista e investigador mendocino, el Lic. Leonardo Oliva, se metió a bucear la historia de la radio en Mendoza y nos deja un trabajo de valor histórico, fácil y placentero de leer. Aquí una entrevista a Leonardo. Clikeando aca podes ir a su pagina de facebook para contactarte

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Lic. Leonardo Oliva

P.-Estamos con el licenciado Leonardo Oliva…licenciado en Comunicación Social y autor de una publicación llamada “La radio en Mendoza” que es un trabajo sobre los orígenes de
la radio y de su desarrollo durante el siglo XX. Contanos, Leo.
L.O.- Se llama “La radio en Mendoza” y tiene un subtítulo que no es menor: “De la galena a los auditorios” y que con esas dos palabras marca dos épocas. La galena, que es el origen de la radio en el mundo y que eran los primeros receptores, la galena era una pieda, material que no era otra cosa que el precursor del dial. No me preguntes cómo funcionaba esto de la piedra pero era así. Y losauditorios, porque en la época de oro de la radio, allá por la década del ’40, todas querían tener su auditorio porque era un medio hipermasivo y que permitía que la gente, los oyentes, fueran a la radio a ver en vivo a sus artistas famosos. Así, marcan dos  épocas: el origen, la galena y el apogeo de los audiotorios. Esta sería la primera parte de la historia de la radio en  Mendoza.

(un extracto de la entrevista)

El Audio de la entrevista completa…


P.- ¿Cómo nació la idea?
L.O.- Esto fue mi tesis de la facultad en la carrera de Comunicación, no el libro en sí, sino una aproximación donde me decidí a investigar y a contar la historia de la radio de Mendoza. En esa época, hace como veinte años atrás, cuando yo estaba terminando de estudiar me crucé con un libro de Carlos Ulanovsky:“Estamos en el aire”, que era la historia de la radiodifusión en el país… o en Buenos Aires, básicamente. Era la historia de la radio de los Locos de la Azotea, pero en Buenos Aires; no hay referencia a otras radios del resto del país, pero como en este país todo lo que ocurre en Buenos Aires es lo nacional porque el resto de las provincias está ninguneado, fue entonces cuando me pregunté ¿y qué pasó en Mendoza? si en Mendoza también hubo radio. Empecé a averiguar y no había absolutamente nada, salvo un fascículo pequeñísimo que había editado, a principio de los ’90, la revista Primera Fila que era sobre la radio mendocina. Un fascículo de diez páginas que había escrito un periodista llamado Aldo César Montes de Oca, ya fallecido, donde hacía una primera aproximación a esa historia de radio, contando cuál era la primera radio y eso era lo único que había, dos o tres testimonios y nada más. Me dije esto está bueno pero le falta muchísimo, fue entonces cuando empecé a buscar fuentes. No las habia, fuentes orales tampoco, porque personas que habían trabajado en la radio en esa época – imaginate, década del ’20 a fines de los ’90 principios del dos mil- ya no quedaba nadie vivo, o sea que tenía que apelar a recuerdos de alguien. En síntesis, mi principal fuente fueron los diarios de la época, recorrí hemerotecas, sobre todo la Biblioteca San Martin para rastrear datos, hechos, fecharlos, de cómo nació la radio. Ahi hay un gran aporte y lo digo modestamente es como que casi encontré la primera transmisión de la radio mendocina. No existe registro pero sí la fecha, que fue en marzo de 1924, radio Parque, que fue la primera radio ubicada frente a los portones del parque, una casucha chiquita con una antena, financiada por el gobierno de Carlos Washington Lencinas, en ese momento el lencinismo, y no es un dato menor porque en todo el resto del país las primeras radios surgieron por iniciativa privada, tanto en Buenos Aires como Córdoba, Rosario, Montevideo, Chile. No  eran grandes empresarios sino tipos inquietos que descubrían esa tecnología -muchos eran radioaficionados- y querían empezar a transmitir con la intención de llegar a mayor cantidad de público, entonces instalaban sus radios, hacían un acuerdo y muchos de ellos crearon luego grandes cadenas de radiodifusión, pero en los años ’20 eran casi PyMEs.
En Mendoza, en cambio, no hubo una iniciativa privada sino que surgió
directamente del Estado, en realidad fue una iniciativa privada que Lencinas
compró; él era un hombre de pueblo que le gustaba la masividad, codearse con la gente y vio que con la radio tenía la oportunidad de llegar a más gente, a esa a la que no llegaba, entonces hizo aprobar una ley que le financiara la radio; Eduardo Bradley que era pionero, en Mendoza le dio la plata para hacer la radio. Se cortaba, cambió el gobierno, para el gobierno entrante era un peso que tenía que bancar, no tenía empleados…

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P: Antes que avancemos, el libro arranca con un apasionante relato sobre
la historia de este Bradley que es el primero que cruza por el aire la cordillera…
L.O.- Claro, por eso lo contaba, porque el iniciador de la radio en Mendoza, Eduardo Bradley no era un hombre de la radio, era un espíritu aventurero, hijo de una familia británica de buena posición, pero venido a menos, era de La Plata, uno de los primero globonautas de acá, era de los tipos que se subían al globo y querían batir récord, su objetivo era ver quién volaba más alto o iba más lejos…
P.- …varios perdieron la vida en ésto…
L.O.-  Bueno, entre ellos Jorge Newbery que se mató en un avión acá… bueno Bradley también quería volar en avión e instaló su primer avión acá, pero pasó a la historia porque es el primero, junto a un mendocino,  Angel Mario Zuloaga, que cruza la cordillera en globo; una hazaña mundial. Subieron más de 8.000 metros para cruzar de Santiago a Mendoza, eso lo hizo en 1916, o sea, hace cien años y unos siete u ocho años antes de que instalara la radio acá en Mendoza, por eso es que atamos cabos en el libro, hacemos como un prólogo de guarda que este tipo que hizo esto tiene algo que ver con…

P.-Esos primeros años parece que han quedado marcados con esa relación
con el Estado, con la política, por eso de la masividad, con esas idas y vueltas donde no se termina de estabilizar o consolidar pero sí llama la atención esa lucha por convertirse en un arma política también la radio.
L.O.- Esto es claro, de alguna manera el lencinismo vio como la radio era una propagadora de su voz al resto de la provincia. Creo que él es el que tiene responsabilidad sobre esto porque después lo matan y sus sucesores, en cambio, ya no tenían esa impronta del caudillo para llegar a su pueblo y es allí donde la radio empieza a decaer. Yo creo que se sostiene sólo porque era del Estado, hasta que alguien llegó, el último gobernador que fue Ricardo Videla
allá por el ’34, época del conservadurismo y dijo: “¡basta! Hasta acá llegamos, no pongo más plata en esto” y la radio desaparece sin pena ni gloria, no hubo nadie que saliera a reclarmar qué pasó con esta radio. Ya existía LV10, primera radio privada en Mendoza, radio de Cuyo y era la que se escuchaba, la que ya tenía su audiencia, la otra terminó muriendo después de agonizar varios años.
P.- Sin embargo, hay una historia paralela que es la de los oyentes y que es
muy interesante por esto de los equipos que había y que se podían comprar y los alto parlantes…
L.O.- En realidad, la radio no era como hoy la vemos, eran radios muy precarias al tener falta de financiamiento, con mano privada del Estado, la tecnología que se necesitaba no estaba disponible en Mendoza fácilmente, había que traerla de Chile y lo que si había como iniciativas particulares, la radio era poner una bocina en la puerta de algo y amplificar tu voz. Era como un intento de emisora. Como el origen de los diarios, estas emisoras eran financiadas por la política, determinado candidato que necesitaba de alguna manera conseguir votos en este caso era el radicalismo, el lencinismo pero los oyentes eran pocos, también eran radioaficionados que tenían equipos en su casa o que podían acceder a un receptor. Empezaron las radio galena, luego las capillas, esas de madera que eran hermosas…
P.- Es la imagen que tenemos todos de las radios viejas de madera y con luz…
L.O.-Exactamente y que no es la primera. Las primeras receptoras fueron estas radios a galena que eran casi una pieza de museo, muy frágiles.
P.- Entonces empieza otra etapa que es la de la aparición de LV10, radio Aconcagüa y demás, pero antes que entremos que es apasionante, hay un episodio en particular que es el del aluvión en el año ’34.
L.O.- Sí, es el que destruye el hotel de las termas de Cacheuta. Ahí es donde queda en evidencia el poder que tenía la radio. La crónica en el diario Los Andes dice que se transmitió en vivo la voz del operador de la central de Cacheuta, que dice: “me ahogo… me ahogo” en vivo, imaginémosno escuchando eso… es una anécdota, es muy dramática… es incomprobable. Ahí el cronista del diario la escribió, vaya uno a saber, si lo que escribió fue para ponerle más dramatismo a un hecho de por sí amargo, pero más alla de su veracidad, es fantástico saber que la radio ya era un excelente medio para comunicar a la audiencia, en este caso una catástrofe.Se viene un aluvión que está bajando desde Cacheuta, corran…” No sé si eso permitió salvar vidas, pero si evidenciaba el poder de la radio y creo que ahí los mismos dueños de la radio vieron que había que potenciarlo. Igual en la época del ’30 la radio ya pasa a ser una cuestión privada, un negocio. Empieza a conseguir publicidad, los anunciantes quieren estar y también quieren que determinado locutor pronuncie su marca. Esto ya empieza, imitando el modelo norteamericano, comercial, privado, un negocio y supermasivo. Esto le permitió crecer a la radio y allí empiezan a surgir las primeras estrellas de la radio. Una película que se estrena en esa época y que espero alguien tenga una copia, que se llamó algo así como “ídolos de la radio”, una cámara fue y filmó en algún estudio a los artistas de la radio en Mendoza. Esa película se estrenó en un cine de la ciudad, pero de la que no hay registro, sería todo un hallazgo encontrarla porque se podría ver por primera vez imágenes en movimiento de la radio, porque hay fotos publicadas en los diarios, básicamente.

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los grandes audiotorios

P.- Bueno, ahí empieza otra etapa, como decís vos, masiva y a mí me llamó mucho la atención la relación con el contexto y la transformación social que está sufriendo la población mendocina que es la vida en las ciudades y cuando vos además señalás un análisis de cientistas sociales que dicen que quizás el radioteatro acompañó ese proceso de convertirse de rural en urbana.
L.O.- Sí, es la época del preperonismo, sobretodo así como hay mucha migración de las provincias hacia la ciudad de Buenos Aires, a lo que hoy llamamos Conurbano y que todavía no existía,  también hay mucho movimiento del interior provincial a la ciudad de Mendoza. El radioteatro se convierte como en el primer género masivo de la radio, ocurre en todo el mundo y Mendoza no es ajena. Ya a mediados de los ’30 hay cabezas de compañías de lo que se llama radioteatro que eran tipos famosos que eran las estrellas de Hollywood de Mendoza, tipos que eran famosos y que tenían sus fotos y te las firmaban en la puerta de la radio, que recibían muchas cartas de los oyentes, sobretodo los galanes que recibían cartas de las oyentes que les declaraban su amor eterno…
P.- Bueno lo mismo que ocurre hoy con los ídolos populares…
L.O.- Claro, estos tipos de la radio, de esas voces fantasmas que escuchabas saltaban a la vida real, a la vida física porque esos elencos de teatro empezaron a hacer giras por los departamentos, por  las ciudades, por las plazas, actuaban en teatro o a la calle arriba de una tarima, donde fuera. Hay una nota que escribe Antonio Di Benedetto que recién empezaba en el mundo del periodismo pero ya era un gran escritor y él relata la gira del elenco de LuisFrancese por la provincia y cuenta que en Santa Rosa estaban en un galpón sobre cajones y narra cómo se derrumba el escenario pero refleja un poco ese fenómeno popular que ya era  el radioteatro atrás de la radio. Es la época de oro de la radio

P.-   Y hay una omnipresencia de la radio en todos los aspectos, deportivos…
L.O.- El fútbol y el ciclismo al ser más populares empiezan a ser transmitidos por los primeros periodistas radiales del deporte, que eran periodistas de los diarios que seguían el deporte y empiezan tambien a encontrar como una segunda actividad, además de la pluma la palabra. Es buenísimo, ahí estoy buscando un par de fotos de las primeras transmisiones de fútbol, imaginate que el móvil de la radio era una mesa con un teléfono, cables que tenían que estar enchufados en algún lugar, cables que eran pisados por la gente, era sumamente precaria pero fascinante… imaginate que  la única manera de ver un partido era la televisión y si no ibas al partido no sabías nada,  ni te enterabas del resultado hasta que tenías el diario al otro día, ya era tarde, en cambio con la radio podías escuchar el partido, relatado por el tipo que estaba en el lugar, una cosa inimaginable y maravillosa y para la persona que le
gustaba el fútbol se le abría un mundo nuevo. También hablando de contenidos, el espacio para el ama de casa. A la mañana empiezan los programas dirigidos a la mujer…
P.- Lo que se hace en televisión…
L.O.- Lo que se sigue haciendo hoy, ojo, que no han inventado la rueda… Al ama de casa hay que hablarle de cocina, de salud, lo mismo que hoy se hace en televisión. En la radio se empezó esto y la mañana era dedicada al ama de casa.
P.- Recién mencionabas un nombre, Antonio Di Benedetto, y me trajo a la
memoria el tema de la oralidad de la literatura en las radios porque hay nombres que acompañan la radio…
L.O.- Hay grandes escritores en Mendoza que te sorprendes, era como que la
radio traía todo tipo de especímenes, estaban los aventureros, los que querían tener una carrera artística entonces tomaban sus guitarras, se iban a probar en el auditorio de la radio,  y si les gustaba al director de la radio lo llamaban al día
siguiente para que volviera a tocar y así hacía una carrera, y estaban los
bohemios que eran escritores o periodistas – categoría medio ambigua-, los escritores laburaban de periodistas y estaban los vinculados a la cultura que empezaban a aparecer en las radios con un programita dedicado a la literatura, programas que si hablamos de la época del ’20, ’30 eran muy fugaces, quizás se hacía una sola vez y no salía más, o era semanal. No eran ciclos largos pero lo bueno es que empiezan a aparecer estos nombres que conocemos a través de la literatura, por ejemplo Draghí Lucero que tuvieron su paso por la radio y que hacían y leían literatura…
P.- Hay muchas cosas pero esto de los radioteatros y la interacción con la
sociedad es lo que más me ha llamado la atención. Esto que hablábamos con vos cómo ya se convirtió en un fenómeno masivo, social…
L.O.- El radioteatro más famoso de la radio  argentina es el de “Los Pérez García” que tuvo su versión televisiva con los Campanelli, esa visión de la familia argentina reunida el domingo alrededor de la pasta… Debe haber marcado récord -aunque en esa época no habia medición de rating- de audiencia en la radio. Mendoza repetía sin quererlo esos fenómenos, el radioteatro era el momento que reunía a la familia en horario central, entre las 20 y las 21 alrededor del receptor que, como no había televisión, el receptor de la radio era el televisor de ese momento  y era cuando la familia se reunía para compartir alrededor de la mesa de la cena y escuchar. Eran  radioteatros de tinte familiar, no como las novelas de hoy -con esos personajes tan marcados, tan estereotipados- pero que funcionaban para que fueran recibidos con facilidad por todos y para todo tipo de público y tenía la característica de que como no terminaban en el día te ibas a dormir pensando en que mañana, a la misma hora, debías sintonizar nuevamente la radio para saber cómo continuaba la historia porque no tenías otra manera de saberlo, no tenías internet, sólo era en ese momento, a esa hora.

P.- Esto de las historias, las literaturas orales o escritas, de todo tipo, el libro ha sido un producto o bien para un grupo, hoy la mayoría sabe leer pero en esa época la mayoría de la población no sabía leer…

L.O.- Bueno, claro, la radio en ese momento era eso; el analfabeto, hoy parece una rareza, pero en esa época había una población importante que no sabía leer ni escribir, su manera de consumir cultura era la radio, obviamente. Acceder a grandes obras de la literatura universal, por ejemplo:“Sandokán”, y lo hacían sólo a través de un radioteatro. Claro que sí, la radio fue desde siempre, profundamente democratizadora .
P.- Hay un fenómeno en esto que vos lo contás muy bien que es, por un lado,
desde lo musical tradicional cuyana y además ese personaje Fernández Pelaez que crea toda una serie sobre la historia argentina…
L.O.- Claro, es como un microgénero del radioteatro que era como rescatar
los personajes, próceres de nuestra historia y creó una especie de radioteatro histórico, recreaba grandes hechos históricos de la historia argentina a través del radioteatro. Fernández Pelaez, un maipucino célebre que hoy tiene calles y algún centro cultural en Maipú que llevan su nombre. Yo entrevisté a su hija, hace muchos años y fue la que le rescató muchas de sus historias. Está bueno rescatar nombres del olvido, tipos que no vivían de la radio, la radio era un espacio que estaba ahí y en sus ratos libres o cuando salían del trabajo lo hacían para hacer cosas, no vivían de eso, generalmente. Los únicos que podían vivir de la radio eran los locutores que empiezan, allá por el ’40, a ser verdaderas minas de oro y las figuras de los radioteatros, todos tenían que salir a ganarse el pan y no de la radio, sino cuando salían de gira por los pueblos donde la gente pagaba una entrada y después la repartían, un poco la taquilla entre todos los actores. Hacían esas giras no sólo para sentir el calor del público sino para comer, porque era el pan que se ganaban porque la radio no les pagaba un sueldo,  era canje, no había profesionales de la radio, dedicados cien por cien y que andaban en autos nuevos. Esto lo cuenta bien Milka Durán en el libro, la entrevista, ella empezó de muy chiquita y no sólo no era una apasionada de la radio sino que tampoco eran bien vistas, tipos y tipas que trabajan en la radio está bien, eran conocidos pero no bien vistos, era chanta, no te daba prestigio social ser figura de la radio, Milka lo cuenta, ella se cambia el nombre para que no supieran quién era, para que no descubrieran su identidad y sobretodo porque era menor de edad, a su mamá no le gustaba que estuviera ahí per luego empieza a llevar algo de plata a la casa y lo acepta. El famoso nombre artístico era para eso, esconder quiénes eran.
P.- Fue acusada también muchas veces por las élites por chavacana, Por su
carácter popular…
L.O.- En ciertas épocas sí, y sobretodo en la época del ’40 cuando llega el peronismo, que también empieza a hacer uso de la radio con un tinte político el uso de los micrófonos, termina siendo como una herramienta para castigar opositores y al ser tan popular no era bie mirada por la elite, obviamente. Esto lo cuenta muy bien Carlos Ulanovsky en su libro el ejemplo más claro es el caso de Nini Marshall, quien fue censurada por no usar bien el lenguaje.Ella hacía su personaje de campesina mal hablada, que no recuerdo el nombre en este momento, fue censurada por  no cuidar el lenguaje. La radio así como era popular era muy formal, correcta, todo lo que se decía en el micrófono estaba escrito, no se podía improvisar. Hoy se escribe para la radio, para hablar de otra manera, en ese momento se hablaba como si vos estuvieras escribiendo un libro, un lenguaje superformal y correcto donde no te  podías salir de ese libreto, era muy acartonada. Entonces imaginate a Niní Marshall con ese personaje mal hablado rompía con todo eso y era casi  una herejía.
.P- Hay un hecho que vos señalás que para mí tiene una trascendencia en la
construcción simbólica de la sociedad, la historia y demás, que es la muerte de Eva Perón, porque quizás hoy, casi setenta años después, lo que tenemos es ese registro, esa voz que dice: “ hoy a las 20.25…” y todo cuando se habla de Perón eso aparece seguro…
L.O.- Son esos audios que pasaron a la historia y que quedaron como lo que
sería hoy un ringtone…
P.- Pero pensaba que a los habitantes del siglo XX el mundo se los contó la radio …
L.O.- Se lo contó los diarios y la radio también, obviamente, todo antes de la aparición de la televisión. El periodismo en la radio, las noticias en la radio empiezan a ser como ganar terreno en la década del ’40, la Segunda Guerra Mundial, escuchar la radio para saber qué estaba pasando en Europa en esa época, que quedaba a millones de kilómetros de distancia, no a miles como hay hoy. Cuánta gente podía viajar a Europa y la única manera de saber qué pasaba allí era el diario que te lo contaba veinticuatro horas después …
P.- pero si sabías leer …
L.O.- y si no la radio. Ahí es donde las noticias empiezan a ganar un espacio en las radios entonces ya  había un informativo cada media o una hora ,con su correspondiente ausipiciante y el locutor de turno que leía las noticias. Y esas noticias no las escribía él, las escribía  el libretista que era un periodista formado y que se dedicaba a eso, escribir las noticias, recibía los cables internacionales y  los redactaba para que los leyera el locutor después, tenía que redactar las noticias locales y después para que el locutor, que era el úncio autorizado a leer esto, por convenio, pero el locutor era el único autorizado para leer al aire Ese locutor tenía una buena voz, dicción perfecta, no se podía comer las “s”, era parte de esa radio acartonada. La televisión también hace así.
P.- Antes de que entremos a esa etapa, hay una relación que aparece muy clara que es: la primera radio es LV10 que hoy está, después aparece radio Aconcagüa, que hoy es radio Nacional y LV6 Splendid que hoy es Nihuil  y hay ahí una relación con el diario, con empresarios para pensar que ya, en ese momento, la radio es parte de las corporaciones….
L.O.- El diario Los Andes que es el medio más antiguo acá ya con radio Parque tuvo una vinculación, alguno periodistas del diario Los Andes, en la década del ’20, empiezan a incursionar ahí y las noticias que se leían ahí en radio Parque eran las del diario Los Andes. En la década del ’30, LV10 surge como impulso de la cadena radio Belgrano de Jaime Yankelevich, el primer empresario de medios de la Argentina, entonces nace LV10, pero dura dos o tres años y la termina comprando, la absorbe diario Los Andes. LV10 pasa a funcionar en el subsuelo del diario Los Andes, pero Los Andes con LV10 hace como un ensayo, es importante tener la palabra hablada no sólo la escrita y decide, como tenía recursos, construir una radio de cero.Consigue la frecuencia y construye un edificio de cero, hecho por un arquitecto célebre que no recuerdo su nombre ahora, edificio que recibe un premio ya que fue un concurso de arquitectura y es el actual edificio de radio Nacional. En esa época era un lujo, un edificio construido especialmente para una radio, el primero, con
auditorio, con salas de prensa, con camarines, con oficinas y eso lo hace el diario Los Andes que era una empresa con recursos que era de la familia Calle, esa es la radio Aconcagüa que tiene una corta vida porque termina siendo estatizada por el peronismo directamente.

P.-  Que es la que conocemos

L.O.- La radio Nacional de hoy es tal cual la radio Aconcagüa, no ha tenido modificaciones, ha tenido retoques, cosméticos pero la radio es la misma, la fachada -si ves una foto- es la misma. No sé si las butacas del auditorio siguen siendo las mismas. La radio Aconcagua era la fiesta interminable, como sito en el capítulo, porque era una fiesta, auditorios llenos, artistas taquilleros que venían de Buenos Aires, Mirtha Legrand, Antonio Tormo, Sandrini, Alberto Castillo, y la gente, llenaba el auditorio para ver a esos artistas que eran hiperpopulares. La década del ’50 nace Libertador como para repetir esto. La última parte del libro. Otra radio que hoy existe y que también está agonizando, que tiene un edificio que fue construido precisamente para una radio.
P.- Dos preguntas para terminar. La primera, es que la radio como medio de
comunicación fueron pronositicadas muchas veces su muerte y si embargo siguen aquí. Muchas veces llama la atención que la radio está muy vigente, se usa mucho, ¿por qué vos crees, qué cosas tiene la radio para que pueda sobrevivir a este fenómeno de las redes?
L.O.- Ya en televisión se dice la radio se muere y la radio pudo reacomodarse y encontrar una segunda vida, después llegó internet y decían quién va a escuchar radio… Yo creo que es la magia de la palabra hablada, digamos, la plataforma desde donde vos escuchas es lo de menos, pero la palabra hablada, el audio de whatsap es radio, vos seguís utilizando la palabra hablada para comunicarte y esa es la clave de la radio; y en el reparto de los medios le tocó lo más valioso que es la palabra hablada. El diario ha sufrido muchísimo con internet, la televisión está sufriendo ahora con internet, la radio ha sabido reacomodarse. Nosotros en el auto seguimos escuchando radio, te pones los auriculares en el teléfono, escuchas música pero también escuchas radio, hoy está como encontrando una tercera vida que son como los XXXXXX que son programas de radio grabados en con contenidos pactados que vos podes escuchar cuando quieras, digamos que es un formato que es imposible que muera porque nunca vamos a dejar de hablar ni vamos a dejar de comunicarnos con la palabra. Entonces es la clave y lo que tenés ahora son más oportunidades de escuchar radio porque antes tenías que estar sentado frente al receptor en el living de tu casa, hoy lo escucha en el auto, el teléfono, en la computadora, donde quieras.

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el radioteatro

P.- Y también ha pasado que se ha multiplicado la oferta, porque estamos hablando de dos o tres radio a lo largo de ochenta años…
L.O.- … se ha atomizado, pero también se ha atomizado el público, o sea,
ahora no tenés esas grandes audiencias que concentraba un solo programa el 80 por ciento de la audiencia, eso ya no existe, hoy tenés miniaudiencias, públicos hipersegmentados: mujeres, jóvenes, rockeros, folclóricos, eso también la sobre audiencia, tenes de todo tipo, lo que hagas alguien te va a oir, no van a ser millones como antes pero alguien te va a oir. Por ejemplo,nosotros ahora,este video no lo verán millones pero alguien lo va a ver, va a internet, siempre hay alguien que quiere ver este tipo de contenidos, o que sigue tal página, ocurre en todos los medios y la radio, por supuesto, no es ajena a eso.
P.- Pensaba cuando decías lo de la palabra hablada, estuvo bueno, son
cosas distintas la radio y la música FM ¿ no?.Son cosas profundamente distintas…
L.O.- Claro, vos en la radio podés escuchar música pero alguna vez vos
querés que alguien te hable, que te diga cómo está el tiempo, qué hora es, que te salude. Ese ida y vuelta lo querés escuchar.
P.-  Hay gente que tiene FM que son pasadores de música pero que radio no
lo son.
L.O.- La radio es la plataforma, no quiero polemizar. La radio es hablar y si hoy querés escuchar música ponés el teléfono y escuchás la música que querés, no hace falta que pongás la radio, vos elegís. La radio sigue siendo un gran medio de información, a la mañana cuando te levantás querés saber la temperatura, qué pasó, qué dijo el gobernador, qué va a pasar hoy. Por eso, porque la radio sigue haciendo eso sigue existiendo acá y en todos lados.
P- La pregunta final, Leo, ¿qué te pasa a vos con la radio como experiencia existencial?
L.O.- Yo no soy un hombre de radio, yo soy un hombre de la gráfica, soy
columnista, pero he sido un oyente toda mi vida. Me acuerdo de chiquito escuchar radio en mi casa, recuerdo haber dedicado un tema a través de la radio a una novia que tenía en la primaria, llamé a la radio para dedicarle un lento a mi enamorada del momento, pero porque yo escuchaba radio. He crecido y también me dediqué a esto, o sea que también, tengo un vínculo profesional con la radio, conozco a gente de la radio, la utilizo como parte de mi trabajo pero aparte soy oyente… cuando venía para la entrevista venía escuchando radio porque quiero una persona que me hable, no quiero escuchar música, la música la escucho en mi casa y la que yo quiero, entonces, soy un oyente. Quiero escuchar gente que me hable en la radio y no sólo noticias, me gustan las entrevistas, descubrir personajes de la radio, me gusta escuchar la voz de la gente, y a veces ponerles cara a las voces que escucho en la radio y no conozco. ¿Cómo será éste: alto, gordo, será flaco, feo, lindo, la nariz para allá? Me imagino la cara de la gente que me está hablando sin saber si alguna vez la voy a conocer. Es lo que te permite imaginar porque como te da incompleta la información, vos escuchas una voz pero no sabés quién te habla, salvo que sea alguien conocido, y permite esa imaginación que es tan bienvenida y saludable para escuchar.

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la radio en las primeras transmisiones de futbol

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