El caliente Otoño político en Mendoza

Mendoza esta semana pasó en términos políticos por lo que podría ser un capítulo más del realismo mágico. Sin exagerar digamos, porque en poco más de 72 horas, se sacudió la política de manera tal que pareció recorrer esa delgada línea entre el “temblor” y el “terremoto”, que los mendocinos conocemos tan bien.

El gobierno dejó filtrar a los medios el martes que la saga de encuentros y charlas con algunos de los dirigentes de Unidad Ciudadana Mendoza,  habían producido un paquete de acuerdos legislativos que al otro día comenzarían a aprobarse;  en suma: el proyecto de juicio por jurado aportado por la Senadora Nacional Anabel Sagasti y la ampliación de la Corte Suprema de Justicia en dos miembros propuesta por Cornejo, que había sido abortada en noviembre por la oposición del PD.

Por supuesto que el juicio por jurado es importante y es sana su discusión, sobre el carácter democrático o demagógico, en cuanto a sus  usos y consecuencias que de esta reforma pueden surgir. Pero sin dudas que los hechos sociales tienen magnitudes diferentes, y eso se demuestra en su capacidad de impacto en el tiempo y el espacio que poseen.

Agregar dos miembros a la Corte Suprema tiene una dimensión social e institucional que excede largamente a la propuesta de juicios por jurado. Es la corte la que resuelve en delicadas situaciones económicas, sociales y políticas de ahora y del futuro; es la Corte la que puede desnivelar la composición del Jury de Enjuiciamiento a los jueces mendocinos; es la Corte la que puede avanzar en criminalizar la protesta, la organización política popular (Nelly Rojas y la Tupac) y la pobreza también (como el caso del desalojo de los cuidadores de autos). Es la Corte la que puede avalar el punitivismo carcelario que viene siendo silenciosamente impuesto por el Ejecutivo; es la Corte, en suma la justicia la que puede avalar la supuesta neutralidad en el fuero laboral que no es más que dejar al trabajador expuesto al abuso de poder  de las patronales, entre ellas el propio Estado. Es la Corte la que deja ganadores y perdedores en el capitalismo vernáculo donde operan grandes jugadores empresariales. En estos temas, la Corte traía una relación tensa con el Gobernador Cornejo (Cambiemos-UCR)  por un constante “asedio” del poder ejecutivo al judicial,  en varias cuestiones sensibles como la propia conformación del sistema judicial, las reformas a sus códigos y ataques directos públicos en casos sensibles, que llegaron al punto de que vimos una campaña de desprestigio público a uno de ellos (Palermo)  por capacitarse y seguir aportando conocimientos y actualizaciones que tanto precisa nuestra justicia.

La inclusión de dos miembros inexorablemente está destinada a romper relaciones de fuerza y equilibrios coyunturales de una Corte que desde 1983 solo ha recambiado nombres, pero se mantiene en su forma y esto es muy valorado, por aquí y en otros lugares. Tal vez esto también  petrifica las relaciones y redes de intereses que hicieron que fuera el PD más conservador quien detuviera esta ampliación en noviembre,  y reclutara en ese momento el espanto en el peronismo firmando un documento, hoy tristemente célebre, donde los diputados se oponían a la ampliación acusándola de intento de armar una “Corte Adicta” al poder de la UCR.

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Los diputados ampliadores

Al lanzamiento mediático del pacto, siguió la ratificación previa a la sesión del miércoles, por parte de una variopinta media docena de diputados liderados por la Cámpora de Ilardo y Sagasti, pero ampliados por otros firmantes de aquel documento de noviembre que a esa hora ya era papel para reciclar. Se sumaron diputados que en una semana terminaban su mandato y que están ubicados en diversas líneas internas que incluyen al ex vicegobernador Ciurca y a los intendentes azules como el diputado Bianchinelli. ¿Qué había sucedido, se había sumado sigilosamente al acuerdo el justicialismo o esta era una patrulla perdida que había recolectado necesidades insatisfechas? Eso solo lo sabrán la historia y sus protagonistas…

Luego vendría la catarata de pronunciamientos desde todo el arco político contra el pacto, el fracaso de la sesión planificada hasta el próximo miércoles que transformaba a esa semana en la más larga y tormentosa desde muchos años hacia acá. Y todo se apagaría con el pacto aterrizando con los dientes el  viernes,  antes que este quilombo arruinara el fin de semana . Bastaron un comunicado curioso (por sus referencias a segundas intenciones) del Presidente de los diputados de Cambiemos, y la correspondiente nota en el  diario digital de Irigoyen sincerando que Cornejo no quería quedar “pegado al kirchnerismo”.

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Marcos Niven del Partido Demócrata

Más allá del petardeo y tartamudeo de declaraciones que los medios y las redes reflejan, la clave quizá resida en que se intentó hacer un juego de poder para reconfigurar el escenario y sobre todo la posición de algunos de ellos en el tablero, el caso de Sagasti; y en el caso del gobierno, el ascendente del equipo sobre los tribunales. Pero a la vista de quien suscribe, la causa de la caída del acuerdo fue la extrema plasticidad y flexibilidad que los actores del pacto atribuyen a la acción política. En un típico caso de “juegos de palacio”, todo vale y la política es el arte de lo posible diría un riojano parafraseando a un italiano. Se hizo una a “transpolación ideologica” de los actores. Expliquemos este bolazo de términos para que se entienda: La Cámpora construyo su post kirchnerismo en Mendoza desde una posición contraria directamente a la de Cornejo. Más allá de que la importante acumulación de capital político en las elecciones de 2017 se debió a la referencia a CFK (lo cual es cierto);  las declaraciones, las acciones legislativas y la movilización corrieron siempre denunciando que Cornejo era Macri.  Y como su inverso complementario, Cornejo señalaba al “populismo kirchnerista” como la causa responsable de cuanto mal se encuentre en esta tierra. Nada podía salir bien si a la noche se habían dormido todos pensando en esos roles y a la mañana se habían invertido, llenando de preguntas cuanto espacio hay entre la materia.

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Desconcertado y sorprendido, reaccionó el sistema político mendocino en todos sus estratos, señalando estas contradicciones  por todos lados. En el peronismo reavivaron las brasas de esa hoguera de egos en retroceso desde 2015, y las reacciones oscilaban entre quienes acusaban a los otros de haber hecho lo mismo anteriormente, (lo que desopilantemente argüían como argumento “si ellos lo hacen nosotros también “);  y los que preparaban y acondicionaban  los lugares dedicados a “lo desleales” (adjetivo tan caro en la constelación semántica del movimiento).

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El ultimo candidato a gobernador peronista, el azul Adolfo Bermejo

Si bien el ruido peronista  fue fuerte, el impacto más condicionante se daría en las huestes del oficialismo. Porque justo el calendario de recambio legislativo, impidió hacer esto en otros días que no fueran los que Cornejo eligió para encabezar en Buenos Aires  una suerte de reacomodamiento que intenta la UCR nacional, montado en una riesgosa diferenciación por la suba de tarifas y las palaciegos roscas para llegar a la vicepresidencia y gobernaciones. Mientras el gobernador de Mendoza analizaba en público y privado la realidad nacional y daba consejos al gobierno de Macri, las miradas   se dirigían a Mendoza y su intento de ampliación de la Corte con la ayuda del Kirchnerismo. Una debilidad que sus adversarios internos no tardaron en marcar y prepararse para una semana de desgaste, construyendo incluso la idea de un pacto hasta con oscuros pliegues capaces de convertir esto en una escena con chances de arruinar el inicio del año legislativo para el oficialismo.

Los aterrizajes de emergencia volviendo al mismo aeropuerto, suelen ser así, adrenalínicos y sobre todos con heridos de diversa consideración. Quienes tienen cobertura mediática y resorte de poder, los oficialistas,  tienen más herramientas para echar el olvido sobre esto y que su agenda y exposición rápidamente cambie de pantalla, aunque dos naufragios políticos sobre el mismo tema entre verano y otoño en Mendoza  debilitan su  mandato,  que adelgaza al correr el calendario por la imposibilidad de reelección de Cornejo.  Y quienes como los kirchneristas mendocinos, abandonaron súbita y momentáneamente su representación política popular que el pueblo en elecciones incluso había reconocido, deberán extremar las habilidades con sus dos escarbadientes  para reconstruir su legitimidad luego de este paso en falso; para evitar que su caudal opositor sea absorbido por sustitutos dentro del mismo peronismo (los sectores de Unidad Ciudadana como Carmona y Arenas que desde el primer momento marcaron distancia y diferencia con el pacto). O lo que sería un síntoma más del retroceso del peronismo mendocino, es decir que estos capitales políticos se transfirieran hacia las otras expresiones opositoras como el ascendente Jose Luis Ramon y el PI, o la izquierda que se ha consolidado en una minoría caudalosa que puede crecer con estos desencantos.

Los juegos del poder existen desde siempre, la literatura abunda en ellos. Golpes palaciegos, roscas, negociaciones y las alianzas que van formando y deformando el acceso y la caída del poder. Pasa que los conflictos sociales estructurales que constituyen y conforman a las sociedades toman forma en las representaciones políticas también, y allí el juego de tronos  toma su materialidad real. Las decisiones de una Corte de Justicia definen y contornean a la sociedad. Ganadores y perdedores.

Sociedades conservadoras y elitistas como las que construye Cambiemos, o desarrolladas e inclusivas como las que intentó el último peronismo; se definen muchas veces en las decisiones del poder judicial que  dispone la vida y las propiedades y capacidades de los ciudadanos. Difícilmente una reforma así se podía llevar adelante con la síntesis de un esfuerzo de  intrépidos jóvenes y la soledad de maniobra del conductor de la alianza gobernante en busca de la suma del poder público. Demasiada ambición, poca política basada en la construcción de consensos y la administración de conflictos; requisitos indispensables para la política de mayorías y la profundización democrática que se anhela. Incluso, y por supuesto, de la construcción de una justicia que acompañe a toda la sociedad mendocina en esta siglo de tensiones, desigualdades y un carnaval político de máscaras y mediatizaciones;   que observan  los hombres y mujeres que demandan y esperan una política capaz de representarlos.

 

 

Rodrigo Aguilar
Sociólogo.
Director Editorial Palabras al Borde

 

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