LA CONSTITUCIÓN MENDOCINA DE 1949 (I° parte)

Nuestras sociedades están organizadas por normas, que en definitiva son reglas tanto para la convivencia como para la transformación social. Las constituciones expresan el marco general y de supremacía en cuanto a las jerarquías de las normas. Sus contenidos e ideas son productos de la vida política de una sociedad.  En otras palabras, son reglas de juego que predominan sobre las demás y tienen la fuerza de contener y expresar a la sociedad en sus conflictos y consensos. Por tanto, han sido objetos y resultados de  la correlación de fuerzas políticas y sociales a lo largo de la historia.  Es así como la Constitución Nacional de 1949 fue casi barrida por el Golpe de Estado de 1955.

En Mendoza también existió una reforma en esa época y con principios y contenidos similares al constitucionalismo social que expreso la Constitución Nacional de 1949. Palabras al Borde te presenta una investigación de la Constitución de Mendoza de 1949, que como la Nacional y muchas otras políticas de ese primer peronismo fue suprimida y silenciada por conservadores y reaccionarios. Una investigación del Lic. Sergio Eschler nos trae como fue esa reforma que intentó plasmar los intereses de la mayorías y una visión humana de la economía definiendo el rol del estado como el garante de los derechos sociales.  Aquí un resumen y en este enlace esta primera entrega completa  de la investigación

Foto CV 2015
Por Lic. Sergio Eschler

Una de las reformas políticas más importante realizadas por el peronismo fue la reforma fue la sanción de la Constitución Nacional. El 25 de enero de 1949 se incorporaron a la carta magna los derechos sociales conquistados por el movimiento obrero y la legalización de los cambios económicos, especialmente la política de nacionalizaciones del comercio exterior, los combustibles y del transporte, en el plano político se aprobó la reelección del presidente y el voto directo.

La bases filosóficas de la nueva carta Magna se encargaron de detallar en lo político la búsqueda por suprimir “la oligarquía plutocrática para poner en manos del pueblo las decisiones y el gobierno”, en lo económico, “suprimir la economía capitalista de explotación reemplazándola por una economía social”, “suprimir el abuso de la propiedad”, “asegurar los derechos del trabajar”, “asegurar el acceso a la cultura y la ciencia”.

En Mendoza, el Poder Ejecutivo provincial convocó a elecciones de convencionales constituyentes para el 7 de marzo de 1948, bajo la gobernación de Faustino Picallo, donde el peronismo tuvo una amplia mayoría. La convención constituyente nace fruto de dicha elección ha sido considerada la de mayor riqueza ideológica y jurídica de las que se han concretado en la provincia, gracias al invalorable aporte del radicalismo y de un bloque de convencionales comunistas presididos nada menos que por Benito Marianetti.

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Es importante destacar que en Mendoza la “enmienda constitucional”, en los términos planteados por el historiador Pablo Lacoste, en su estudio Utopía y Resistencias (1955-1973), se desarrolló en un clima democrático y pluralista, dando como resultado una enmienda capaz de reconocer la representación de las minorías, los derechos sociales incluyendo el derechos a huelga, la provincialización del petróleo y otras reparaciones consensuadas. No solo los peronistas, sino también radicales y comunistas estaban orgullosos de la Constitución provincial.

Un preámbulo constitucional presenta un contenido ideológico, que refleja el momento histórico que vive un estado y la ideología que, por lo menos, imaginariamente aparece como dominante.

Sancionada el 11 de febrero de 1916 la Constitución provincial vigente consagra el siguiente preámbulo:

“Nos, los representantes del pueblo de la Provincia de Mendoza, invocando la protección de Dios, fuente de toda razón y justicia, reunidos en la convención constituyente, con el fin de organizar el mejor gobierno de todos y para todos, promover el bienestar general, garantizar la justicia, asegurar el derecho al trabajo, su justa retribución, el amparo y la dignificación del trabajador; suprimir el privilegio, proteger la familia y la salud física y moral del pueblo; consolidar la justicia en lo social, en lo político y en lo económico; estimular las fuentes de producción y la distribución equitativa de la riqueza pública y privada; afianzar el régimen municipal y la instrucción pública, así como los principios  de solidaridad social, asegurando además al pueblo de la Provincia y a todos los que quieran habitar su suelo la libertad, la igualdad y los otros derechos inherentes a la personalidad humana, sancionamos y ordenamos la presente Constitución.”  (Versión que se encuentra en el Archivo Histórico de la Provincia de Mendoza)

El pensamiento de Arturo Sampay guió estas reformas  y tal cual quedará expresado en la Constitución de 1949, plantea la creencia en un sistema moral objetivo que oficia como un reparo de la libertad real del hombre. Este planteo lo lleva a una concepción realista del Estado, que en su acción concreta pone el bien común sobre el egoísmo del individuo. A dicho esquema, lo completan un nacionalismo y dirigismo económico del Estado contra la injerencia perjudicial de los intereses de la división internacional del trabajo y una profunda convicción en el nacionalismo popular y la participación del pueblo en las decisiones de gobierno.

En los postulados señalados se pueden advertir encuadramientos en un paradigma de ampliación de derechos liberales consagrados en el preámbulo de 1853, y también a la avanzada constitución provincial de 1916, en cuanto a lo individual, y se perfilan nuevos espacios de derechos, se pueden enumerar los siguientes: el Derecho de trabajar; el Derecho a una retribución justa; el Derecho a la capacitación; el Derecho a condiciones dignas de trabajo; el Derecho a la preservación de la salud; el Derecho al bienestar; el Derecho a la seguridad social; el Derecho a la protección de su familia; el Derecho al mejoramiento económico y el Derecho a la defensa de los intereses profesionales, perfilando una nueva legislación que resguarde dichos derechos invisibilizados durante gran parte de la historia provincial

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Con respecto a la educación, la concepción reformista fue una verdadera revolución cultural en el sistema educativo argentino respecto del paradigma liberal. La constitución establece que “el Estado creará escuelas de primera enseñanza, secundaria, técnico-profesionales, universidades y academias”.

Con respecto al postulado de bienestar, y siempre siguiendo el análisis de Aritz Recalde, la organización de la riqueza y su explotación tienen por fin el bienestar del pueblo, dentro de un orden económico conforme a los principios de la justicia social.  Para eso “el Estado, mediante una ley, podrá intervenir en la economía y monopolizar determinada actividad, en salvaguardia de los intereses generales y dentro de los límites fijados por los derechos fundamentales asegurados en esta Constitución.” El manejo de los servicios públicos, el comercio o la banca pasa a estar en manos del Estado, cristalización de la revolución y la voluntad popular organizada.

La Nación aparece como un conjunto de valores, instituciones y prácticas que dan sentido y cohesión al pueblo argentino y su revolución. Esta nueva concepción de sujeto, Estado y soberanía le permite a nuestro país insertarse al mercado mundial bajo las banderas y programas de gobierno “socialmente justo, económicamente libre y políticamente soberano”. Estas nociones que aparecen en el preámbulo serán por décadas las banderas de lucha y un factor de identidad de los trabajadores argentinos.

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El Cerro de la Gloria en Mendoza, homenaje a la gesta libertadora de San Martín

En el preámbulo de la Constitución provincial de 1949, sancionada bajo la gobernación de Blas Brisoli, se pueden advertir un entrecruzamiento de tradiciones que evidencian claros avances en el desarrollo del pensamiento nacional y popular en nuestro país y en la Región. Es importante destacar que esta materialización jurídica es producto de las luchas sociales que se desarrollaron desde las guerras civiles hasta la década infame, pasando por los levantamientos de obreros anarquistas o sectores referenciados con Hipólito Yrigoyen. Según Aritz Recalde, los sectores que representaron estas tradiciones fueron los sectores nacionalistas del Ejército, los intelectuales de perfil nacional  como FORJA, los radicales de la Junta Renovadora, el sindicalismo socialista, anarquista y laborista, además de algunas referencias de la iglesia católica. Esta confluencia de tradiciones, postulan al preámbulo provincial como una clara referencia del movimiento nacional en la Provincia de Mendoza.

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Una delegación de legisladores mendocinos junto juan Perón y Eva Duarte

 

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