EL FRIO NO ES EL MISMO…

Desde las profundidades barriales del conurbano mendocino, el narrador compuesto MAKTUB nos tira dos postales de amor en los tiempos de la injusticia social. A lo Diego, historias de barrios privados; privados de gas, de luz, de oportunidades, de salud, de educación, de.., de… 

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EL FRÍO  NO ES EL MISMO…

El invierno es lindo… si tus pies no están mojados, si tenes con que calentarte en las noches crueles de la pobreza.

En los barrios de la pobreza las calles de tierra se vuelven pantanos después de la tajante y fría lluvia de invierno, las casas tristeza tapadas de nylon negro, mendigado. Paredes  pintadas de blanco salitre, sucias de barro, húmedas y frágiles. Donde darse un baño puede resultar una odisea, un bajón, una mierda.

El frio no es el mismo cuando el ir a la escuela realmente es un triunfo, un esfuerzo enorme… los pies mojados, las caras sucias, los mocos colgando, camperas usadas por catorce generaciones de primos y ese gusto a poco siempre en la boca. Gusto a poco desayuno, a poco almuerzo, a poco sueño. Probablemente hasta el gran Sarmiento hubiera pedido no ir por esas calles oscuras, solitarias y de nunca acabar, pero no, en la pobreza se hace patria cada día caminando tres kilómetros de ida y tres de vuelta para llegar a la escuela, también fría, a esperar solo la hora que llegue el yerbiado, poca azúcar, pero calentito… con ese pedazo de pan con queso que parece un manjar a media mañana.

El frio no es el mismo en las diferentes clases sociales, clases que cada vez se tornan más distantes, clases de las que, por lo general, nadie quiere ser parte. Pero eso somos, cada vez más POBRES y menos RICOS… pero que ricos!. Cada vez más hambre, mas frio, mas desconsuelo, mas desolación, mas abandono. El abandono es tal que parece en el bajo no haber derechos, no solo no llegan recursos jamás, sino tampoco derechos. Parecen no tener derecho a estar conectados a una red de gas, luz, a tener agua potable sin tener q robarla y hasta una red de cloacal se le niega… mucho hambre y poco laburo parece ser la bandera del pobre. Parecen merecer caminar kilómetros con el envase de gas al hombro para que un resentido social sin conciencia de clase al que le va un poquito mejor le afane por diez kg de gas envasado.

El frio real solo lo siente el pobre… o el rico cuando está cerca de un pobre, porque una mirada denigrante te hace inferior y te congela… al punto tal de terminar creyendo que es así, que sos inferior y que aquel que tiene los zapatos recién lustrados es una persona superior.

Cuando se viene la noche en el rancho el invierno llega en la peor de sus versiones; más duro, más fuerte, y más poderoso que nunca… no hay guiso que calme tanta hambre de riqueza ni yerbiado que apague tanta resignación. Los pibes en pata y de moco colgando piden a gritos un refugio, pero nadie parece verlos, parecen invisibles… y a ellos parece no importarles. Cuando la luz se apague intentarán soñar en que algún dia venga un loco a proponerles ese sueño que les cambiara la vida.

Habrá sido un día más? O un día menos?

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FOTO DE MÁXIMO ARIAS

Hogares

Cuando jugaba de niño, nunca sentí frío, jugando con mi hermanos y amigos del barrio a las escondidas o a la pelota ,pasábamos los veranos y los inviernos sin necesidad de tener un aire acondicionado…y con la llegada del frío calefacción. Muchas veces,con la misma ropa todo el año, zapatillas… ni pensarlo! eran alpargatas bigotudas, esas que se desarman todas y cuando se mojan, se ponen duras, como madera de sauce…y ese par de alpargatas tenían que durar todo el año. Se regalaban en reyes, se usaban para las fiestas de carnaval en febrero, para ir a la escuela, para los actos patrios, para el invierno, cumpleaños de los primos, festejar la primavera, navidad y año nuevo…sabes como llegaban a los otros reyes?? los cordones le quedaban nada mas!

Ese fue el punto de partida y mis días sin frío pasaron como un rayo, tan rápido que me quedan solo las luces los relámpagos de aquellos recuerdos de la infancia. Ya en la adolescencia el frío se sentía en los huesos… pero tuve la suerte de encontrar en el barrio el calor humano…, el calor de una mujer; con ella, en invierno, alcanzaba temperaturas caribeñas. Hasta las chapas que hacían de paredes se ponían rojas, y las lluvias incesantes de nylon que hacia de techo nos mojaban nuestros cuerpos desnudos. Pasaron los inviernos, como veranos y los veranos simplemente…como veranos. Hasta que llego el primer hijo, de los once que tengo y por primera vez, sentí que me moría…no por una enfermedad cruel, sino por algo mucho peor. Se trata de morirse en vida, se trata de no poder evitar ver enfermar a un hijo, por algo tan triste y evitable,como la falta de un hogar cálido,una frazada seca o un buen guiso caliente para llenar el estomago.

                          Rodolfo, una historia de barrio.

EL OLOR DEL HOGAR-BERSUIT VERGARABAT

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2 comentarios sobre “EL FRIO NO ES EL MISMO…

  • el 30 julio, 2017 a las 8:05 pm
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    Qué triste e injusta está realidad! El sistema nos condena a la desigualdad suprema. El sufrimiento es insoportable.

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